El cielo y el infierno por Edward Donnelly se ocupa tanto de la más popular como de la más impopular de todas las enseñanzas cristianas: por una parte el Cielo y, por otra, el Infierno. Sin embargo, las dos se pertenecen, y la Biblia-y la enseñanza cristiana a lo largo de los siglos-siempre ha hecho lo que el autor hace en esta serie de conferencias: mantener ambas unidas sin impedir que una realidad se recalque en detrimento de la otra.
En este obra excepcional, Donnelly describe, en primer lugar, el trasfondo de la enseñanza bíblica acerca del Infierno para advertirnos que huyamos de él, de manera que la gloriosa realidad del Cielo brille en todo su esplendor y nos atraiga con toda su fuerza.
Como la anterior obra del autor publicada por The Banner of Truth Trust (Estandarte de la Verdad), Peter: Eyewitness of His Majesty (Pedro: Testigo presencial de su majestad), el libro se destaca por su realismo bíblico y por su calidez pastoral.
Edward Donnelly es pastor de la iglesia Trinity Reformed Presbyterian Church en Newtonabbey, y es catedrático de Nuevo Testamento en la facultad de Reformed Theological College en Belfast. Es un predicador y conferenciante muy apreciado.
Una guía segura al cielo por Joseph Alleine, publicado por primera vez en inglés en 1671 bajo el título Alarm to the Unconverted, puede servir primordialmente como instrumento para avivar a muchos cristianos contemporáneos, pues cuando se haya escrito la historia espiritual del mundo occidental durante el siglo XXI, es probable que sea considerada una época de letargo espiritual.
No es ningún anacronismo reeditar un libro de una época en que las personas tenían una conciencia más profunda del mundo venidero, escrito por un siervo de Dios cuya predicación y cuya obra escrita se utilizaron para dar la alarma y despertar a muchos a las preocupaciones de la vida y la muerte.
Iain Murray dice en la introducción, "Las páginas que siguen a continuación han modulado las ideas de más de un gran evangelista. George Whitefield relata en su Diario cómo la Guía de Alleine le había sido "de gran beneficio". Charles Haddon Spurgeon deja constancia de cómo en su niñez su madre les leía con frecuencia fragmentos de la Guía de Alleine".