Spurgeon acerca de la lectura

6 de August del 2010

Como de costumbre, Charles Spurgeon da un buen argumento acerca de esto. Aquí, en un sermón sobre 2 Timoteo 4:13, acerca de la capa y los libros de Pablo, toca el tema de lo valioso que es ser un lector:

Consideraremos los libros [de Pablo]. No sabemos de qué trataban aquellos libros y solo podemos hacernos una idea de lo que podían ser aquellos pergaminos. Pablo se había dejado unos cuantos libros, quizás envueltos en la capa, y Timoteo debía tener un cuidado especial en traerlos. Hasta un apóstol tiene que leer.

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No solo de pan

16 de June del 2010

En estos tiempos en que es tan difícil para muchos hogares llegar a fin de mes, qué fácil es dedicarle una atención primordial o excesiva a cubrir las necesidades materiales. Es cierto que para mantener el alma unida al cuerpo hay que comer. ¡Pero qué trágico es tener un alma muerta unida a un cuerpo vivo!

Fue por esta razón, sin duda, que Nuestro Señor pronunció aquellas memorables palabras: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4); palabras que denotan un notable equilibrio, pues Él no dice: “No de pan vivirá el hombre”, sino: “No solo de pan”. El famoso Spurgeon expresaba admirablemente este equilibrio cuando aconsejaba que si alguien daba un folleto a un mendigo, se lo diera envolviendo un bocadillo.

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Una fe equilibrada

30 de April del 2010

“¿Hay algo más peligroso que un cristiano teórico, un cristianismo al que solo le preocupa dar su asentimiento a proposiciones, que defiende la fe y el discipulado, quizá, pero solo con el intelecto? ¿Cuán a menudo no ha conducido eso al antinomianismo? ¿Cuán frecuentemente no ha llevado a la esterilidad, la sequedad, la frialdad y la dureza en la vida y en el ministerio?

Pero, recuerda, es igualmente erróneo implicar solo el corazón: y, ¡oh, cuántos hay que son culpables de esto! No les preocupa la Verdad; no la quieren. Hay muchos cristianos en nuestras iglesias hoy día que no quieren ser enseñados. Ponen objeciones a la enseñanza y solo desean ser entretenidos. Desean esas cosas y critican a los pastores que intentan enseñarles. Insisten en que quieren algo que proceda del corazón, y dicen que no quieren que les molesten con la doctrina: requiere demasiado esfuerzo por su parte. No quieren leer libros sólidos, sino solo fragmentos y resúmenes. No creen en el estudio de la Palabra de Dios”.

Así se expresaba el Dr. Lloyd Jones en 1968. Desde entonces, la situación no solo sigue igual sino que ha empeorado más aún. La fe teórica y la fe emocional han reemplazado al verdadero cristianismo en muchas iglesias. Es hora de recuperar el equilibrio, y los buenos libros son una buena herramienta para ello.

Querido lector, ¿has alcanzado tú el equilibrio?


Demetrio Cánovas, Selecciones Literarias. Derechos Reservados ©2010

Una espada desafilada

29 de April del 2010

Existe un programa radiofónico en inglés titulado Back to the Bible, que en español se puede traducir por Volver a la Biblia. Podría ser un buen eslogan para el evangelismo moderno. En estos días en que tantos se han alejado de la Escritura en aras del modernismo o el emocionalismo, con tan nefastos resultados, bueno sería que muchos se replantearan volver a la Palabra de Dios con una actitud de sencilla sumisión.

Pero mucho nos tememos que aquellos no son los únicos que necesitan “volver a la Biblia”. El “aceptar las Sagradas Escrituras como regla de fe y conducta” no garantiza, por sí solo, que éstas informen, formen y transformen nuestras mentes y nuestras vidas. Hace falta mucho más.

A muchos nos gusta citar las conocidas palabras de Hebreos de que “la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos”, pero en la práctica damos a veces la impresión de utilizar una espada desfilada. ¿Qué quiere decir esto? Pues que una utilización mecánica o superficial de la Escritura no produce mayor efecto en lo espiritual que una espada embotada en lo material. Algunos convierten los textos bíblicos en una especie de mantras que repiten rutinariamente sin que les preocupe demasiado el sentido y el significado de los mismos; frases sacadas de su contexto bíblico y cultural que quizá produzcan un efecto emocional transitorio, pero que dejan la mente vacía, el corazón frío y la voluntad desmotivada.

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El líder formado por Dios

25 de March del 2010

Los doce apóstoles elegidos por Jesús eran hombres comunes y corrientes sin gran erudición ni elocuencia. Sin embargo, por el poder de Dios fueron transformados en instrumentos eficaces para diseminar el mensaje de Cristo hasta los confines de la tierra.

Siempre me he sentido fascinado con las vidas de los doce apóstoles. ¿Quién no lo está? Los tipos de personalidad de esos hombres nos son familiares. Ellos son como nosotros y como otras personas a las que conocemos. Son asequibles. Son personajes reales y vivos con los que nos podemos identificar. Sus defectos y debilidades, así como sus triunfos y características encantadoras, aparecen registrados en varios de los relatos más fascinantes de la Biblia.

Son hombres a quienes de verdad queremos conocer. Y esto se debe a que, en todo sentido, fueron hombres comunes y corrientes. Ninguno era reconocido por su erudición ni por su gran saber. No eran oradores ni teólogos. De hecho, vivían al margen de lo que era el sistema religioso de los días de Jesús. No sobresalían por talentos naturales o habilidades intelectuales.

Por el contrario, todos eran proclives a equivocarse, a fallar, a tener actitudes erróneas, a que les faltara la fe y a experimentar amargos fracasos; y el mejor ejemplo de esto era el líder del grupo, Pedro. Incluso Jesús expresó que eran lentos para aprender y de cierta manera torpes espiritualmente (Lucas 24:25).

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